8 de enero de 2014

Cuando los taitas marcan la hora


A petición de los padres todo puede suceder, inclusive que se borde aquello que no queríamos. Y eso me pasó con este reloj, mi mami se enamoró de él y me pidió que se lo bordara como regalo para su nueva casa, esa misma que disfruté en diciembre de paseo, ¿cómo decir que no? Pues en la feria, en los tiempos muertos me dediqué a bordarles su regalo, lo terminé después en Anapoima, ya que al final los ratos de ocio solían ser menores que al comienzo -¡afortunadamente!- y aquí está: un reloj a gusto de mi querida progenitora. Solo me resta llevarlo a enmarcar para poder entregárselo como debe ser.

Besos, feliz bordado. Karyne

PD/ No olvido que debo la última tarea del SAL en Honor a Montse, ya estoy preparando el archivo.