8 de noviembre de 2012

Stitch or die...


No tengo palabras suficientes para contarles lo feliz que estoy, hay personas en la vida que quieres con el alma y mi querida amiga Elena es una de ellas; sé que no le gustará que escriba lo que estoy escribiendo, pero hoy no me importa, hay ocasiones en la que debes contarle al mundo quién es esa persona que quieres tanto. Y es que me conoce de tal forma que yo a veces siento que somos como almas gemelas, que estamos amarradas por algo mágico y más grande que nosotras. Ella es mi paño de lágrimas, es mi soporte y mi pie a tierra cuando lo necesito, es mi alegría en muchos momentos tristes, y con quién me río en mis días felices, la siento mi madre, mi hija, mi hermana, mi amiga y mi todo... de verdad que la adoro!


Por supuesto que ella sabía que este bordado me encanta, y obviamente sabe que no lo haría en un buen tiempo y menos en tela negra, jamás! Así que lo bordó para mi y lo acompañó de lo que sabe que en la vida nunca aprenderé a hacer, pues el crochet y yo no nos llevamos bien y me regaló estos adorables fantasmas con ojos sonrientes, este monstruo verdoso y sanguinolento y una calabaza llena de dulces solo para mi! Ya te he dicho con la voz entrecortada lo mucho que te quiero y lo que toca mi corazón el maravilloso regalo que me enviaste -y todavía me decías que era poco- pero aquí voy otra vez... ¡GRACIAS!

Besos, Karyne