"Cuenta una vieja leyenda china... que el Abuelo de la Luna ata un hilo rojo en la muñeca de cada niño que nace; ese hilo está atado a muchos otros hilos, que a su vez sujetan las muñecas de todas las personas con las que ese niño está destinado a encontrarse...
A medida que el bebé crece, los hilos se van acortando, acercando cada vez más a aquellas personas que están destinadas a reunirse a pesar del tiempo, del lugar o las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca romperse."
Hace ya un par de meses terminé este bordado, pero realmente no estaba en condiciones emocionales para tomarle fotos y darlo por finiquitado, no se porqué, tal vez sentía que uno o varios de esos hilos que se estiran lo estaban haciendo más de la cuenta. Creo que soy una maniática de la cercanía y sentir que la gente que quiero se aleja me empieza a poner nostálgica, pero es parte de la vida entender que no siempre se puede estar cerca de quien uno quiere, ama o aprecia.
Ahora entiendo que a pesar de sentir algunos hilos más estirados que otros están ahí, delgados pero persisten! También he formado nuevos lazos, con gente maravillosa que ha entrado en mi vida y de una u otra forma me ha enseñado algo, todo son lecciones de las que se puede aprender y eso intento hacer. Así que con tristeza aquí está... terminado mi hilo rojo!
Besos, feliz bordado, Karyne
Que bonita historia, Kary. Ideal para el bordado.
ResponderBorrarbesitos
Verdad que si? Un beso nena!
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