4 de mayo de 2017

Cojín mandala


Vivo en un pueblo delicioso que se llama Sabaneta, y una de las cosas que me encantan son las opciones que brindan a los habitantes en la Casa de la Cultura; este año me inscribí al curso de bordado tradicional y este es el resultado de la primera actividad: un cojín de mandala.


Debo aceptar que estaba un poco escéptica acerca de este bordado: era gigante para las cosas que generalmente hago, se debía bordar enteramente con hilos perlé #8 y trabajarse un poco al libre albedrío y el punto de cruz con todo y su belleza genera en mi el hábito de ser muy cuadriculada, de seguir las instrucciones en cuando a diseño e hilos, así que fue todo un reto.


Utilicé algunas de las puntadas que recomendó la profesora que dirige el curso, pero la gran mayoría la escogí yo, cambiando un poco el diseño del original que traía unos corazones que no me gustaron, y segmentando los espacios tan amplios que tenía el diseño en otros más pequeños. Desbaraté mucho, cambié de color y de puntada tantas veces que ya ni sé cuánto hilo "desperdicié", pero al final estoy muy satisfecha con el resultado.

Besos, feliz bordado. Karyne