26 de marzo de 2013

¡Calmando antojos!


Hace un tiempo tenía un antojo, uno de esos que se quedan pegados en mi corazón y que no me permiten pensar en nada más. Hoy, llegando del trabajo pasé por la papelería cerca a mi casa y veo los bastidores en promoción, no había nada que hacer, ¡tenía que comprarlo!. Así que llegué a mi casa, bastidor en mano, tomé las pinturas acrílicas y lo pinté de un morado muy claro, aquí en la foto se ve muy azul, pero realmente es lila. Esa sería la base de mi araña. Cuando se secó tomé lana negra y bordé una araña, cómo no, en nuestro amado punto de cruz; un par de ojos locos, grandes, saltones, completaron el paisaje y así ha quedado, un cuadro bordado en punto de cruz.

La idea, tomada de aquí, me hizo recordar los días en que no se necesitaba tanta cosa para bordar, solo las ganas de hacer algo. Y es que a veces siento que nos hemos complicado la vida de una manera absurda a la hora de tomar la aguja, hacer unas cruces y, una vez terminado, darle un uso final. Todo ha de ser con hilos de marcas específicas y costosas, con abalorios diminutos y también muy caros, no sé, no niego que esas cosas son preciosas, yo tengo uno que otro tesoro en mi haber, pero también podemos hacerlo sin complicarnos la vida, sin esperar tareas, esquemas o guías de puntadas, ¡solo por el placer de bordar!

Besos, feliz bordado. Karyne